El cacio e pepe es la más antigua y esencial de las pastas romanas, nacida en las montañas del Lazio de la mano de los pastores, que cargaban consigo pecorino curado, pimienta y pasta seca por ser lo que mejor aguantaba el camino. De esa simpleza: queso y pimienta, nada más, surge un plato donde la técnica lo es todo: el almidón de la pasta y el calor justo convierten tres ingredientes en una crema sedosa que envuelve cada hebra. Es la madre de la trilogía romana, la base sobre la que después nacen la gricia y la carbonara.

Ingredientes (1 Persona)

  • 100 g de tonnarelli o spaghetti (de bronce, buena calidad)
  • 50 g de pecorino romano (no muy viejo ni seco), rallado muy fino
  • 1 cdta de pimienta negra en grano
  • ½ cdta de sal para el agua

El Cacio e Pepe

  1. Hierva la pasta en poca agua. Menos agua es más almidón concentrado, que será su emulsionante. Sale ligero, porque el pecorino ya es muy salado. Lleve a ebullición (100°C).
  2. Tueste la pimienta en grano (~90 seg). Machaque los granos en mortero estando fríos.
  3. Arme la base de pimienta. Añada un cucharón del agua de la pasta al sartén con la pimienta, integre y baje el fuego al mínimo. Reserve.
  4. Guarde 1 taza de esa agua, que quedará densa y lechosa. Prepare la pasta de queso. En un bowl, mezcle el pecorino con un chorrito del agua de la pasta tibia, no hirviendo (~60°C, caliente al tacto pero que no queme). Revuelva hasta formar una crema espesa. Así templa el queso antes de que reciba calor fuerte.
  5. Meta la pasta en la sartén con la mezcla de pimienta y agua, y termine de cocinar (acá puede agregar opcional un poco de maizena diluída en agua).
  6. Saque la sartén de la pasta del fuego y permita que bajen de ~90°C a ~65–70°C. Este es el error más común: si incorpora el queso con todo hirviendo, se forman nudos fibrosos. Aquí la paciencia lo es todo.
  7. Con el fuego apagado, incorpore el queso y bata sin parar (~60 seg). Bata y gire con fuerza usando pinzas, de forma continua. Añada agua caliente de a cucharadas hasta lograr una salsa sedosa y brillante que envuelva cada hebra. No vuelva a poner el sartén al fuego.
  8. Caliente el plato y sirva. Ponga a calentar el plato 2 minutos antes de servir para que la salsa no se tense al emplatar. Si se seca o se tensa, agregue una cucharada más de agua caliente y siga batiendo. Debe verse brillante, nunca aguada ni con grumos. Sirva de inmediato, con un poco más de pecorino y pimienta por encima. La pasta absorbe agua al enfriar, así que déjela un punto más suelta de lo que cree.