La farofa es uno de los acompañamientos más tradicionales de la cocina brasileña, con raíces en la alimentación de los pueblos indígenas, quienes utilizaban la harina de mandioca o yuca como base de su dieta. Con el paso del tiempo, la influencia portuguesa y africana enriqueció su preparación, incorporando ingredientes como el tocino, la mantequilla y las hierbas aromáticas. Hoy es un elemento imprescindible de la feijoada brasileña, apreciado por su textura tostada y crujiente, que contrasta perfectamente con la intensidad y jugosidad de los guisos.

Ingredientes

  • Aceite de oliva
  • 2 cucharadas grandes de farofa (harina de yuca tostada)
  • Tocino en cubos pequeños
  • ¼ de cebolla blanca picada
  • 1 cucharada de ajo molido
  • 1 cucharada de mantequilla
  • Perejil picado
  • Sal y pimienta al gusto

La Farofa

  1. Caliente una sartén con un poco de aceite de oliva. Incorpore el tocino cortado en cubos pequeños y fríalo hasta que esté dorado y crujiente. Retire y reserve.
  2. En la misma sartén, aprovechando la grasa del tocino, sofría la cebolla blanca picada y el ajo molido hasta que estén dorados y fragantes.
  3. Baje el fuego y añada la mantequilla. Condimente con sal y pimienta al gusto, mezclando para integrar los sabores.
  4. Incorpore nuevamente el tocino crujiente. Añada la harina de yuca tostada y, finalmente, el perejil picado. Mezcle bien para que la harina absorba la grasa y los aromas.
  5. Cocine durante 2 a 3 minutos a fuego bajo, removiendo constantemente para conseguir una textura suelta, ligeramente tostada y crujiente. Retire del fuego y sirva como acompañamiento de la feijoada.